En las comunidades de San Blas y Mochicahui, en el municipio de El Fuerte, la cosmovisión de la nación Yoreme-Mayo se mantiene viva a través del pulso constante de sus ceremonias, la música tradicional y la maestría de sus artesanos.
La elaboración de máscaras de madera de álamo, los tenábaris hechos con capullos de mariposa silvestre y los bordados en telar son expresiones artesanales que trascienden generaciones. Cada elemento confeccionado a mano guarda un profundo significado espiritual conectado con la naturaleza y las festividades del calendario ceremonial.
Danzantes de pascola y venado continentan acudiendo a los centros ceremoniales para interpretar los sones que transmiten la historia viva de sus antepasados. Estas manifestaciones son el corazón cultural del norte de Sinaloa y representan un legado inestimable para el patrimonio cultural del país.
Colectivos locales y gestores culturales trabajan actualmente en talleres comunitarios para enseñar estas técnicas a niños y jóvenes, garantizando que el orgullo yoreme continúe resonando con fuerza en las riberas del río Fuerte.